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Columnistas

Zamora, el paradigma de todos

Por Carlos Domingues el Junio 15th, 2018 en Columnistas

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La sensación era que iban a ser campeones. Por eso, La Carolina se vistió con sus mejores galas. Nadie se iba a ausentar a la fiesta garantizada. El equipo había ganado cuatro de los cinco partidos de la liguilla. Su poderío era incontestable. Aplastaron a Estudiantes de Mérida e hicieron añicos a un Caracas que llegó a las semifinales como el rival a vencer y terminó maniatado. En la ida de la final, fueron superiores a Mineros. Nada podía salir mal.

Y así fue. No defraudaron. Por juego, por calidad, por actitud, por apoyo. Zamora levanta un nuevo título, el once de la última década, a la que le quedan aún dos años. Otra nueva clasificación a la Copa Libertadores (que se estima entregue en 2019 un millón de dólares a cada equipo por partido disputado) lo que garantiza, en palabras de su gerente Akram Al Matni, tres años más de sostenibilidad.

No es solo un trofeo más que levanta Zamora para su gente. Es la consecución de una meta que se cumple una y otra vez, partiendo de un claro y simple modelo de gestión, en el que se privilegia siempre el autofinanciamiento y la sustentabilidad por encima de todo. Además, la fidelidad a una filosofía que tiene como premisa sembrar la semilla del espíritu ganador, germina una y otra vez en cada persona que se coloca algún distintivo que le identifique como miembro de la institución. No son solo los jugadores, es el personal de la casa club, son los utileros, son los chamos de prensa. Se respira siempre un aire de cordialidad, alegría y victoria. ¿Por qué algo debería salir mal?

Con un modesto plantel, que conjuga algunos jugadores (muy pocos) de jerarquía, unos execrados de otros clubes y otros de proyección surgidos en la propia casa o fuera, encararon el campeonato. Ya no son tiempos de lujos, como los que alguna vez se pudieron dar con Richard Blanco o Gaby Torres. Las figuras son anónimas y se convierten en tales mientras destapan el tarro de sus esencias vistiendo la camiseta blanca y negra.

Siguen fieles a una política y no varían, pierdan o ganen. Entendieron de qué va esto y los resultados deportivos en el campeonato nacional reflejan que la planificación bien pensada, bien formulada, da frutos. Es un ciclo natural muy lógico: formar – captar – vender – invertir – reinvertir.

El título de Zamora es un modesto aviso a aquellas grandes empresas que creen que solo a punta de billete se pueden obtener resultados positivos. Zamora tiene un gen ganador. En sus filas todos saben que este equipo se acostumbró a ganar y se contagian. Y lo hacen con alegría y sentido de pertenencia. Los que se van, siguen identificados con su Zamora.

En Barinas, ya no viven del patrocinio. El querido blanquinegro hace rato que no exhibe publicidad en su camiseta (la tambaleante PDVSA no es más patrocinante) y pareciera que no es la necesidad más inmediata, a sabiendas, además, que hoy un sponsor que genere buenos dividendos es prácticamente una quimera en Venezuela.

El nombre de Adelis Chávez es el vínculo que aún mantiene el equipo con el gobierno central, pero el control accionarial es de las empresas Nemer, que entró para gestionar al club como una de sus tantas corporaciones. Esa gestión es la que ha controlado los recursos y los ingresos por competiciones internacionales, televisión o venta de jugadores no se van al traste en pago de salarios. Aquí se reinvierte y se fomenta el crecimiento en infraestructura e institucional, forma sencilla para que cualquier organización triunfe.

La materia pendiente de Zamora es competir en el escenario internacional. Realmente puede parecer que es quizá lo que menos importe pero ahora consideran que trascender en el escenario sudamericano es viable y necesario para la solera de los colores. Además, la participación en fase decisiva también genera dividendos.

Alí Cañas no ha hecho muchos cambios porque sabe que la esencia de Zamora siempre será la misma. Aportó el control y el rango suficiente para que el equipo entendiera que en la cancha se puede ganar a cualquiera, estando cualquiera en el once. Una plantilla modesta en principio de semestre pero que lo culminó con nombres muy propios: Mayker González, Erickson Gallardo, Anthony Uribe, Joel Graterol, Oscar Hernández., Jose Soto, Gustavo Rojas, Danny Pérez. Todos rayaron en un nivel muy parejo. Rendimiento por encima del promedio.

Es hora de que los demás se fijen en el paradigma. Copiarlo es garantía de éxito y superarlo, mejor.

Twitter: @CDominguesP

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